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I Las diligencias

En la escasa bibliografía que existe sobre Sitges hay un libro que para el estudio pintoresco del siglo XIX es, no solamente importante y ameno, sino imprescindible para todo escritor que quiera referirse al Sitges ochocentista: me refiero al del señor Roig y Raventós, publicado, en catalán, en el año 1934, con el sugestivo título de "Sitges dels nostres Avis".
En ese libro se habla de muchos caminos, de posadas, de diligencias. Se dan nombres de gentes populares del país. El tiempo parece dormido en la expresiva mitad del siglo XIX. Huele el libro del señor Roig y Raventós, más que a mar, a polvo reseco del camino. Las tartanas cruzan por estas tierras con una obsesión de moscas de verano. A mí me gusta ese libro, aunque me adviertan que ha sido escrito más por referencias que por evocación personal.
A mediados de siglo Sitges tenía un excelente servicio de diligencias. Nos es grato pensar en el interior de una casa de Sitges, la primitiva, por ejemplo, de los Benaprés. Benaprés, farmacéutico, acaba de ver nacer a su hijo, el que será el famoso doctor Benaprés, el padre de nuestro ilustre Benaprés contemporáneo, docto también hombre letrado, mantenedor del fuego sagrado de la tertulia en su sala familiar, en su terraza, que don Juan Ramón pasea, nervioso, fino, pequeño, como el capitán de su barco.
Benaprés, en el seno de su familia, espera gentes que vienen de Barcelona. La tarde de verano es lánguida, silenciosa, apacible. Ni en la calle Mayor hay ruidos. Aún no han venido las mujeres del sur que cantan flamenco por las azoteas, la chiquillería murciana que juega al toro por las calles. No hay veraneantes tampoco. Sitges es un pequeño paraíso. Cualquier suceso, por mínimo que sea, es un acontecimiento. Cuando llega un forastero se sabe enseguida. Esta tarde, por ejemplo, todos saben que llegará de Barcelona un amigo de los Benaprés. Vendrá en la diligencia todo sudoroso, mareado, el cuerpo molido por los terribles baches del camino real, pero con un ramo de flores para la dama de la casa donde viene invitado.

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