Sitges, Official Websites : Hotel Celimar & Hotel Celimar Centre

HOTEL CELIMAR SITGES

Celimar Hotel Sitges

Las horas desfilan lentas. Parece que cada hora tiene aquí ciento veinte minutos por lo menos. El ir y venir de las diligencias llena la vida entera de la villa blanca suspendida en lo azul.
Hay dos diligencias diarias para Villafranca y una que va a Barcelona. Una es la de Can Domingo Petit en la calle Parelladas. Otra la de Negret en la calle Mayor.
Las diligencias tenían primera, segunda y tercera clase. Las damas se protegían el cuello contra los peligros del viento de la marcha. Los mayorales arreglaban, primero de partir, los bultos, las maletas, atendían a los pasajeros, daban ánimos a los temerosos. La diligencia para Villafranca salía alas cinco de la mañana y regresaba al mediodía. El segundo viaje se hacía por la tarde. La de Barcelona hacía un solo viaje y salía de Sitges a las tres de la mañana, invirtiendo de doce a trece horas para llegar a la capital. Los caballos, que eran cuatro, se cambiaban tres veces en la ruta. El viaje debía de tener algo de auténtica aventura. Se cruzaban masías lívidas a la luz de la madrugada, el bosque de Ordal, el puente carlotercista de Lladoner...Por los ojos adormilados del viajero cruzaban pinos marineros. La voz del Negret capitaneaba a los caballos y daba valor a todos, porque, dicho sea de paso, existía como realidad y no como leyenda el peligro de las partidas de bandoleros que de vez en cuando esmaltaban de sangre el camino real.
A la tarde la diligencia, después de haber atravesado los huertos tristes de Sans, ganaba la vista de las murallas de Barcelona y el castillo de Montjuic, deteniéndose en la puerta de San Antonio, a donde llegaban también otras diligencias con vecinos del bajo Llobregat.
Una picaresca animada, mediterránea, ofrecía a los viajeros hospedajes económicos y limpios, pensiones con "trato de familia" y guías de Barcelona. Las damas apretaban su bolso contra el pecho, generalmente poderoso, y el mayoral iba a refrescar la garganta que bien se merecía los líquidos regalos del deber cumplido.

Índice - Página 26
Hotel Celimar Sitges
Web Map