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III La vida de la ribera
Las gentes de la Ribera lo pasan siempre bien. Su vida es dura, pero alegre. Viven en estas casas pequeñitas, blancas con arcos y terrados de las calles que bajan hasta el mar. Los hay pescadores y marineros. Desde niños, generalmente, ha sido grande su afición por la mar. Sus ojos se han educado con el viril y magnifico espectáculo de ver salir las barcas o de admirar, desde la arena ensombrecida de redes, atracar las embarcaciones donde el pescado tiembla.
La vida de la Ribera de Sitges era intensa a mediados del pasado siglo. Había muchos y buenos patrones. Las barcas estaban reunidas en la playa de San Sebastián unas, y las otras en el trozo de la Ribera próximo a la Iglesia; aproximadamente su límite andaba por donde hoy se alza la alegre terraza del "Chiringuito", entre los actuales Bonaire y Dos de Mayo.
Más allá de donde se encuentra ahora el hotel Subur, estaban sólo las barracas de los toneleros que construían las cubas para trasladar, hasta América, la dulce Malvasía.
Después de 1860 aparecen los llaguts típicos, esas góndolas enormes, de mucho vientre, que se afinaba en las puntas. Hacen los llaguts viajes asiduos, algunos importantes. Generalmente van y vienen con la navegación de cabotaje, uniendo a Sitges con Masnou, con Blanes, con Cadaqués, Palamós, Rosas...con Tarragona y Tortosa, con Sant Carles de la Rápita... Algunos llaguts sitgetanos son más antiguos. Roig y Raventós nos habla del "Santa Rosa", construido en Blanes y mandado por el Bernardillo, que ya viajaba en 1848. Iba generalmente, a la Isla Cristina, en Huelva. Años antes, también en Blanes, se había construido otra gran barca para Sitges.
Por la Ribera pasean los marinos. Sus nombres son siempre representativos, típicos. Juan Monserrat, el abuelo del actual director de las Galerías "La Xarmada", fue personaje muy popular en Sitges. Murió a la orilla del mar cuando varaba su barca. Otros fueron Masó Arnau, Codina, Sabater, Magrans... El Bernardito parece que fue todo un tipo. Se apellidaba Brell y Rosés y de nombre Bartolomé. Había nacido en la calle Carreta. Era hombre gracioso, bueno y jabato. Le gustaba comer y cantar. Tenía devoción a la Virgen del Vinyet y era un gran navegante. "En Brell - dice su apologista Roig - Com navegant fou un home estraordinari. Fou dels patrons mes experts de la marina de cabotatje catalana, un gran previsor dels temps, mestre en tota classe de maniobres navals." |