Sitges, Official Websites : Hotel Celimar & Hotel Celimar Centre

HOTEL CELIMAR SITGES

Celimar Hotel Sitges

Una criadita alegre, con falda muy ancha, acampanada, media blanca y zapato negro, viene y va por la estancia, enjalbegada que sirve de comedor. Uno de los viajantes le requiebra y le pregunta qué van a comer. Esto es ahora curioso. ¿Qué se come en Sitges en el año 1860, 1865, 1870? Oíd a la muchacha:
- Escudella barrejada. Está molt bé.
¿Y qué es la "escudella barrejada"? Vosotros, catalanes, ya lo sabéis. Yo, forastero, no lo sabía y el viajero aquél tampoco debía saberlo. Este gran plato se servía mucho en Sitges como en toda Cataluña. En la fonda de la calle de las Tapias lo cocinaban muy bien y esto le daba fama. Echaban arroz, fideos, patata cocina, col, judías, trozos de cerdo y atún. Generalmente los clientes recomendaban que estuviera fuertecillo y entonces se reforzaba el pimentón y el ajo.
A los postres y como el caballero desconocido no hablara más de lo necesario, uno de los viajantes, ya sin poder contenerse le ha preguntado si era del mismo ramo de ellos.
- No, yo soy viajero - ha dicho el desconocido.
Y el viajante:
- Bueno, pero viajará usted por algo...
- No, no, yo viajo por el gusto de viajar y de ir conociendo España.
Han seguido a estas insospechadas declaraciones un silencio de incomprensión, de desconfianza. ¿Viajar por gusto? ¿Conocer España?
El caballero se ha despedido con un lacónico "buenas noches" y se ha dispuesto a salir a la calle.
- ¿Conoce usted Sitges? - le han preguntado.
- No, no conozco Sitges. Por eso he venido. Pero les agradezco a ustedes... Me gusta pasear solo.
¿Quién sería este caballero que viajaba vestido de negro, comiendo en las posadas de las villas? No lo sabemos. Por la noche, ya en hora avanzada, ha regresado a la fonda. Ha entrado en su habitación. La habitación de esta casita de un solo piso es limpia. La cama es muy alta, de madera incrustada. Había también unos percheros y un armario de color caoba.

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