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PROLOGO
Viví unos meses en la calle de San Pablo, que baja, menos locamente que la de Carretas, a beber agua salada como un perro largo y delgado, esquilado y blanco. En San Pablo veía el mar. Blanqueé la casa, pinté las persianas de verde. Abrí las cajas de libros que venían de Montparnasse. Colgué mis recuerdos por las paredes. Pero no veía el mar. Lo sentía toda la noche como si él también quisiera acercárseme y no le dejaran. Sonaba a lo que era, a mar de este lado, no al mío, el de Santander, cuyo rumor se me ha secado ya en el recuerdo. Sonaba a mar encerrado que rebotaba siempre en tierras próximas y cargadas de responsabilidad, de historia, de sueño y languidez augusta. Iba y venía hablando catalán, francés, italiano y griego, pasando por las islas, recorriendo la costa rubia de Italia, bajando por Sicilia, entrando, con otro nombre en su pasaporte, hasta Venecia y Dalmacia, rompiendose en la Grecia marina y aldeana, tocando el Africa blanca y el Asia turca. Cargado de sirenas, recamado de mitos, cruzado de velas milenarias.
Salía por las mañanas azules, por las tardes de oro, por las noches donde apenas las claridades rubias se entregan en la tiniebla, para ver el mar.
He vivido en muchas tierras. Mi cuerpo conoce el amor y el desamor de muchos climas. Durante cuatro años viví en Italia y quise en un pequeño Sitges del golfo de Salerno, cerca de la que fue república marinera de Amalfi, quedarme para toda la vida. Aquel pueblecito se llama Positano y habita, con lo pequeño que es, buena parte de mi corazón. En Sitges hay días en que con una curiosa confusión de la realidad y la realidad dormida del recuerdo, me creo que estoy en Positano.
¿Dónde está Sitges? Un hombre de Dijon, Carlos de Brosses, amigo del naturalista Bufón, casi a mediados del setecientos, viajaba por Italia. Escribió sobre las antigüedades de Herculano y sobre el ígneo monte del Vesubio. Escribió, entre otras obras un "Viaje a Italia", a veces justo y a veces rencoroso, demasiado en francés. De una ciudad, Venecia, dice Carlos de Brosses: "Decir por que nación está habitada esta ciudad, no sería cosa fácil de poner en claro". Esta apreciación justa por su vaguedad, me ha venido, en Sitges, muchas veces a la memoria. ¿Dónde está Sitges? |