Vivo ahora en la calle Mayor, en una casa moderna y extraña que trepa sobre otras casas y saca la cabeza, sobre la calle Carretas, al mar por encima de un colosal y delicioso paisaje de azoteas que termina en la hoz de la bahía limitada, como un labio de luz, en sus comisuras, por la iglesia y el edificio del hotel Terramar. No sé si habrá un pintor en esta tierra de pintores, capaz de llevar a un lienzo esta geometría casi inverosímil de casba limpia.
Las azoteas -los terrados- tienen distinto crecimiento. Domina el blanco como color. El blanco en infinitos matices. Jardines interiores y patios disparan, de pronto, árboles, palmeras, como cohetes en la fiesta de San Juan. Persianas verdes, ventanitas de marco azul, ocre, rojizo. Tejados tan próximos, que desde aquí parece fácil de recorrer íntegramente la vida pasando de uno a otro. Hay también, a diario, rosas tendidas que se inflaman como velas al viento. Cuando el viento es un poco fuerte parece que las casas se van a izar a la mar. Todavía se ven desde aquí unas colinas suaves, hacia Villanueva, unas colinas de primitivo que se alzan suavemente, con modestia de tierra, y eso sin llamar demasiado la atención.
¿De dónde es todo esto?. El paisaje y la arquitectura, el mar, las palmeras, las callecitas estrechas, las casas con arcos en la puertas, me hacen pensar en Grecia, en Italia. Solamente allí he visto algunos pueblecitos así, una arquitectura racional y bella, plena de gracia, un cuidado espontáneo de la belleza, una intimidad que es la misma: la de la gran familia mediterránea. Pero no es esta asociación la única que sugiere Sitges. Desde mi azotea, ¿cómo no pensar en Montmartre? (ya, en Montmartre yo había dicho, por la plaza Tertres, por las callecitas próximas a la avenue Junot: esto podría ser Capri.) Sí, piensa uno en Montmartre cuando en la memoria toman relieve las estampas marruecas. En Tánger, en Rabat, en Meknés, ¿no hay azoteas así, callecitas como ésta? Y en algunos pueblecitos -por lo tanto- de la Andalucía adormilada y caliente.
Una última sugestión irremediable -más tarde se insistirá sobre este tema-: Sitges también podría ser un barrio colonial americano. |